ALREDEDOR DE LA MESA
Aquel día , vólvIeron a reir y reir, el tiempo de formalidades parecía haberse desvanecido por unos momentos, las inesperadas risas habían vuelto alborotar el ambiente contagiando alegrías a los allí presentes, que sentados alrededor de la suculenta mesa encontraban un motivo para reunirse y contar anecdotas y recuerdos; las ganas de reir habían encontrado su casual cita, donde los ánimos se recresaban sin prisa pero sin pausa, esperaban su momento para dar rienda suelta a esa gracia, que con sorpresa se manifiesta para algunos y que para todos es gozada con sonoras carcajadas.
Comenzó Nicoleta, reía sin parar y entrecortando sus palabras por las risas dijo:
¡Hay, hay¡ hay! lo que me pasó el otro día; me fuí de compras con mi hija y una amiga de ella, y mira por donde resulta que habían puesto las rebajas, y yo me digo mira que bien, algo encontraré que me guste y con poco dinerito...-. empezamos a ir de una tienda para otra y nada cuando yo decídía mirar algo, allí me colocaban una bolsa para guardar, a lo que estaba con el colgador en la mano de algo que me gustaba... mi hija decía : ¡venga vamonos, no te entretengas tanto! y llena de bolsas de SUS compras, fuímos de tienda en tienda, cuando no era ella, era la amiga y así sucesivamente durante toda la tarde... hasta que entramos en una zapatería muy moderna, en la que cada cual podía servirse, yo estaba que no me podía ni tener; agobiada y con los pies a punto de estallar, pensé ... ahora mismo que a "gustico" me sentaría donde fuese... así que llena de bolsas, no siendo mías, si no de las " mari pepis" buscaba con la vista una "sillica" o algo parecido, mientras ellas seguían rebuscando algún modelito a precio de ganga, yo con la mirada baja, veo un "banquico" de madera , colocado tras el arco del cristal de una puerta, y sin mas pensar, me apresuré a sentarme para que nadie me quitase semejante comodidad . .Ya una vez sentada, suspiré profundamente diciendo: ¡hay, hay que alivio! de aquí no me muevo... y organizando los paquetes alrededor mío toda acomodada... levanto la vista y me veo...¡ sentada en el interior del escaparate.!. toda la gente mirándo, y entre las miradas, mi hija y su amiga con cara de susto y unos ¡ojos como platos!, hicieron que diese un salto como si me hubiesen puesto un petardo; no me dolía nada, salté mas ligera que el " pájaro", ese del que un día os hablé, cortado el aliento por el susto, me dicen: qué. ¿ estabas bien sentadita eh?, nosotras buscándote y tú, tan tranquila.. venga vamonos a casa que ya está bien!, me entró una especie de arrebato dándoles las bolsas de aquellas maneras, despotriqué de inmediato soltando párrafos y mas parrafos:
¡¡ Anda, anda... ¡¡ que bufanda!!, ¡¡ otro día voy con vosotras!!, ¡¡si, si !!, ¡¡ ya podeis estar esperando!!, ¿será posible?, la tardecica que me han dado...
ellas que me ven así ... comienzan a reir de tal manera que no había forma de pararlas, siendo capaces de contagiarme la risa y acabamos riendo ... que tan siquiera podíamos mirarnos a la cara, solo se nos oía: ¡¡JAJA,JA,JA,JA,JAJA!!...
continuará...




Fernando dijo
Buena tarde Natti
1 Julio 2008 | 09:32 PM